jueves, 14 de abril de 2016

CARTA A MI HIJA


Hola Lía Giselle:
   ¿Te acuerdas cuando eras un bebé y estabas en la barriguita de mamá? ¡Eras el bebé más juguetón del mundo! No parabas de moverte, de hacer volteretas y, sobretodo, de dar patadas. A mí me gustaba jugar contigo. Colocaba mi mano en la barriguita de mamá y tú jugabas conmigo a dar patadas en ella, ponía los audífonos encima de la pancita y te ponía música, creo que por eso es que tienes un excelente ritmo, ¡Y qué bien nos lo pasábamos juntos!
   Mamá y yo éramos los papás más felices del mundo porque tú estabas a punto de nacer. Eras nuestra bendición más grande y sabíamos que ibas a ser una niña maravillosa.
   Cuando naciste y te abracé por primera vez, me puse a llorar de alegría. No podía creer que esa niña tan bonita fuese mía. Y mamá estaba loca de felicidad. Desde ese momento siempre hemos sido felices porque te tenemos junto a nosotros.
   Cuando eras pequeña, manchabas el sofá con tus manitas llenas de chocolate o alguna otra golosina. Pero ahora ya eres una niña más grandecita. Estas por cumplir 6 años. Vas a dejar el kínder del colegio para pasar a la primaria donde son mayores. Ahora estás aprendiendo a leer y eso me llena de emoción porque sé que podrás leer esta carta al menos el 90% y el resto te ayudare con las palabras que no te sepas, también ahora puedes ayudar a mamá y a mí en muchas cosas de la casa. Te estás haciendo mayor y eso nos gusta mucho. ¡Y los dos te queremos con todo nuestro corazón! Nunca dudes un solo segundo de nuestro amor por ti, queremos lo mejor para ti y la satisfacción más grande que tú nos puedes dar es que seas feliz y sonrías.
   Y ahora sal corriendo porque estoy a punto de perder la cabeza y comerte a besos. Y si te alcanzo, no te soltaré y te haré ¡muchas, muchas, muchas cosquillas!
Te ama tu papá. Besos.

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